1) Medir con manos sucias o con residuos
Qué pasa: si tienes azúcar, crema o comida en los dedos, puede alterar la lectura.
Qué hacer: lava con agua y jabón y seca muy bien antes de medir.
2) Usar alcohol y pinchar antes de que se seque
Qué pasa: puede afectar la muestra y causar ardor.
Qué hacer: si usas alcohol, espera a que se seque por completo.
3) Exprimir demasiado el dedo
Qué pasa: puede salir una muestra “mezclada” con líquido y la lectura puede variar.
Qué hacer: masaje suave desde la base del dedo hacia la punta. Si no sale, calienta la mano o cambia de dedo.
4) Pinchar siempre en el centro de la yema
Qué pasa: duele más y puede lastimar más la zona.
Qué hacer: pincha en el costado de la yema.
5) Reutilizar lancetas
Qué pasa: duele más, irrita la piel y no es higiénico.
Qué hacer: usa lanceta nueva en cada medición.
6) Tiras mal guardadas o caducadas
Qué pasa: lecturas inconsistentes.
Qué hacer: guarda las tiras:
- en su envase original, bien cerrado
- en lugar seco, sin calor extremo
- revisa fecha de caducidad
7) No aplicar bien la muestra en la tira
Qué pasa: error o lectura rara.
Qué hacer: aplica la gota como indica tu modelo (normalmente la tira “absorbe” la sangre). Evita embarrar si no corresponde.
8) No registrar contexto
Qué pasa: no sabes por qué cambió la lectura.
Qué hacer: anota fecha/hora y una nota breve: antes/después de comer, ejercicio, malestar.
Recomendación práctica
Si te sale un resultado que no esperabas, primero revisa técnica (manos limpias, tiras bien guardadas, muestra adecuada) y repite con calma.
Contenido informativo. Esta guía no sustituye la valoración de un profesional de la salud y no da diagnósticos. No ajustes medicamentos por tu cuenta. Si te sientes mal o tienes síntomas importantes, busca atención médica.