
1) El vaso no está bien cerrado o ensamblado
Qué pasa: hay fugas de aire o el sistema no genera niebla.
Qué hacer: desarma y arma de nuevo, asegurando que todas las piezas queden bien ajustadas.
2) La manguera está mal conectada (o tiene fuga)
Qué pasa: no llega aire suficiente al vaso.
Qué hacer: revisa ambos extremos de la manguera (compresor y vaso). Si está floja, ajústala.
3) Poca solución en el vaso (o está mal colocada)
Qué pasa: el nebulizador no puede nebulizar correctamente.
Qué hacer: verifica que haya suficiente líquido según tu modelo y que esté en el compartimento correcto.
4) El nebulizador está inclinado
Qué pasa: algunos modelos necesitan estar lo más vertical posible.
Qué hacer: pon el vaso derecho sobre una superficie estable.
5) Filtro sucio (si tu equipo tiene)
Qué pasa: baja el flujo de aire y reduce la niebla.
Qué hacer: revisa el filtro según el manual. Si está sucio, cámbialo o límpialo como indique el fabricante.
6) Piezas húmedas guardadas o residuos acumulados
Qué pasa: se tapa o funciona irregular.
Qué hacer: limpia y deja secar al aire después de cada uso. Revisa que no haya residuos en boquilla/mascarilla y vaso.
7) El compresor no está funcionando bien
Qué pasa: el motor suena raro o el aire sale muy débil.
Qué hacer: prueba en otro contacto, revisa cable y que el equipo esté encendiendo bien. Si persiste, revisa soporte/garantía.
Qué hacer paso a paso (resumen rápido)
- Re-arma el vaso y conexiones.
- Confirma que haya líquido suficiente.
- Revisa manguera y fugas.
- Coloca el vaso vertical.
- Revisa filtro (si tiene).
- Limpia y seca piezas.
Recomendación práctica
La mayoría de veces es un tema de armado + conexiones + limpieza. Si no sale niebla después de revisar todo, revisa el manual del modelo o soporte.
Contenido informativo. Esta guía no sustituye la valoración de un profesional de la salud y no da diagnósticos. Sigue la indicación médica y las instrucciones del fabricante. Si hay dificultad para respirar o empeoramiento rápido, busca atención médica.

